Protección a largo plazo.

– Nunca entenderé como te puede gustar el helado de menta y chocolate…

-¿Sabes?, hay algo que no me gusta del helado y es que ella fue quien me lo dio a probar.

– Pero si te encanta, bueno, es algo que has descubierto y te llevas ¿no? Da igual que te lo haya enseñado ella o el vecino, ¿es un buen sabor no?

– Ese es el problema, ¡Yo siempre he sido de helado de fresa! Y ahora siempre que veo esos dos sabores en el frigorífico siempre tiro al helado de menta y chocolate. Lo tomo fresquito pero lo digiero en caliente. ¿Me lo explicas?

– A ti lo que te pasa es que estás quemado con ella, es un helado que te encanta y no quieres reconocerlo.

– ¿Un helado?, ¿Se supone que eso es algo bueno que puedes sacar de una relación?

– No, pero te recordará a ella. Tienes una relación de amor y odio con el helado, le gustaba a ella, te dio de probar y a ti te encantó, posiblemente más que a ella… es como con los nachos con queso, ella nunca los probó sino fue gracias a ti. La gente me cuenta que se los come gustosamente y no va por ahí con la desdicha de los nachos con cada persona que se los toma. Tal y como haces tu. Tómalo a chiste. Es simple.

– Déjalo, no lo comprendes cariño.

– Creo que estás sacando las cosas de quicio. ¡Además, yo no soy ella! Anda, prueba el mío, es de pistacho.

– …

Ayer te soñé

Ayer te soñé en la soledad que dejamos.
Vestido negro y sonrisa de ángel.

Ayer te soñé y me senté a tu lado.
Suspiré al encontrar tus ojos.

Ayer te soñé y hablamos.
La vida es vida nos dijimos.

Ayer te soñé y reímos,
pero el silencio hizo pestañear nuestros ojos atentos.

Ayer te soñé y las manos se empuñaron.
La lucha de cómo pedirnos perdón.

Ayer te soñé y se escapó,
la pregunta inocente de qué hicimos mal.

Ayer te soñé y nos lamentamos.
El abrazo en un sueño es tan imaginario como doloroso.

Triste historia, noche hecha melodía y sueño tragado en melancolía.

Son los latigazos que da el amor a las noches.

Echar de menos en un sueño es para recordarte que hubo un mundo construido con alguien y te engañabas olvidándolo.

Te viví, te amé y te soñé.