Te quiero tardío

Ella no se esperaba nada. Tenían que verse en un encuentro algo amargo. Esta vez había que hablar mucho, sobretodo, por la discusión de días anteriores. Su historia era un chocolate amargo que cuando lo mordían les recordaba que el gusto es diferente al chocolate con leche, eran y son una historia con miedo.

El chico había preparado una carta para ella. Necesitaba dar portazo a aquella relación, le estaba consumiendo por dentro. La nobleza de las palabras y de cómo lo habían educado le llevaron a ello: escribir una carta. Siempre lo hacía, cuando notaba que una relación de amistad o de amor se estaba acabando. Él lo sentía, había llegado el momento.

La razón de este tipo de cartas es que, el muchacho, quería demostrar al mundo la otra parte que nadie ve. La parte en que sigue habiendo gente buena que no vive con frío y miedo. Era una manera de hacer enseñar que podía aprenderse de aquello que, aunque lo suyo se había acabado, había que dar la moraleja de la relación sino, esa historia no significaría nada.

La chica triste recibió en sus manos la carta:

“Hola:

Siento escribirte esta carta, es mi manera de decir las cosas. Como siempre digo, soy un cobarde. Es una manera de dejar escrito lo que siento, lo que he sentido y lo que sentiré cuando escuche o vea sobre ti.

Siempre lo he hecho así, y esta vez, sobretodo, porque la diferencia cultural y de idioma se hace presente. Tengo que poner todo en orden y traducirlo de la mejor forma.

El año pasado, nos conocimos y todavía recuerdo la frase que me dijiste: “Parece como si nos conociésemos de antes, como si ya nos hubiésemos besado o estuviésemos esperando a este momento”.

Volví a España y me regalaste uno de mis mejores veranos que, aunque fuesen por Skype, para mí, significaron mucho. Significó mi vuelta a Polonia por alguien que empecé a sentir algo.

Cuando llegué aquí lo pasé realmente mal por el piso, tú me ayudaste, tus amigos me alegraron, tu primo y su novia me cayeron genial. En general, me sentí como en casa a mi regreso.

Pero todo llegó aquella noche de septiembre, cuando empecé a hablarte de qué iba a pasar con nosotros y tú me dijiste aquello de: “Podemos tener sexo siempre que quieras, sólo disfruta tu tiempo aquí”. Fue cuando empecé a entender que quizás tu no sentías lo mismo que yo estaba empezando a sentir. Fue cuando cogí unos de tus consejos y me empecé a cuidar de mí mismo. Vine solo esta vez, tenía que ser fuerte, mi país y mi ciudad es una mierda ahora mismo y no me quedaba otra pero añadir mi sentimiento podría hacer más dura mi estancia, sobretodo, si hablamos de un amor no correspondido.

La sorpresa llegó cuando en un mes y medio, sin mantener contacto, volvimos a hablar. Te conté lo pasado y lo que empecé a sentir por ti, y por eso huía de ti, fue cuando me dijiste que tú, también lo empezaste a sentir. No te voy a engañar… me dieron ganas de salir de mi apartamento para buscar un beso tuyo.

Quedamos, nos lo pasamos genial y sólo pasaron dos días hasta que los dos caímos en un profundo beso. Dejando, además, una escena inolvidable en aquel tranvía, diciéndote adiós con un beso largo y fuerte. Siempre lo recordaré.

Pasaron las semanas y hoy, día 5 de Diciembre algo ha pasado.

Ante todo perdón por lo que voy a decir. He sido y soy muy feliz contigo. Sólo verte o recordarte me hace sentir algo en mi interior. Ni te imaginas lo que costó volver a Polonia, encontrar y convencer que iba a aprender polaco en poco tiempo para conseguir trabajo de recepcionista, simplemente porque estaba buscando a ese alguien especial que eres tú.

Lo siento por ser así. Por demostrarte mis miedos y mis penas a una chica encantadora.

Siento por ser así, realmente lo siento. Miré tu móvil y también tu facebook y he visto que te hablabas con mucha gente. Lo siento, no pude confiar en ti cuando entendí que tu pensabas que lo nuestro era sólo sexo en septiembre, esa frase me dolió mucho, desde entonces me quedaba esa duda. A eso le añadía lo que siempre me decías sobre que no podíamos ser pareja. No quiero decir que sea celoso ni curioso pero… en uno de los mensajes con tu ex novio ponía que te ibas a Suecia estos días. ¿Qué querías qué pensase?

En tu móvil, vi como decías te quiero a un chico que, según mis cálculos estos días te iba a visitar o ibas a visitar tu… Mis “te quiero” es algo que solamente regalo a personas con las que voy empezando a sentir algo… No te lo he llegado a decir a la cara pero mi “te quiero” es para ti. Sólo para ti. Quizás por ese “te quiero” en ese mensaje los celos me destruyeron y llevaron a la discusión de ayer.

Te quiero, lo reconozco y no he sido tan valiente como para decírtelo a la cara pero, todo tiene una razón: no te lo he dicho porque tu me dijiste que no podíamos ser una pareja. Decirle “te quiero” a una persona con ese pensamiento supone perder. Pero no dudes que te lo hubiese dicho miles de veces, sobretodo, cuando estábamos juntos y te miraba fijamente a tus ojos. Te decía que ojos tan bonitos tienes pero en realidad quería decirte “Te quiero”. Lo siento.

Quiero darte algunos consejos, algo que aprendas con lo que ha pasado con nuestra relación. Es lo único que espero en este momento, para que no te vuelva a ocurrir con la próxima persona que conozcas. No quiero ofenderte con esto, quiero que me veas como un chico maduro e infantil a la misma vez, quise jugar contigo a amar. Quédate con la imagen mía de aquel chico español que te quiere, no como amiga, sino como algo más y que por la vida esto ha salido así. No tienes la culpa de todo esto, probablemente sea la mía, por ser así.

Te he querido hacer feliz, simplemente sacar una sonrisa en tu día a día, cambiar tu mente de “Polonia es una mierda” y hacerte feliz enamorándote. Que, lo digo en serio, muchas veces pensé en enseñarte español, conseguir un trabajo y cuidarte el resto de mi vida porque muchas veces pensé que tú eras mi alguien especial, alguien con quien estar toda mi vida. También pensé en quedarme aquí… ya lo sabes, el amor es loco, y yo por amor estaría en Polonia, hablando inglés y hablando polaco por la felicidad que me regalas. Tenía ilusión de estar contigo y como te dije hace dos semanas, era cuestión de tiempo enamorarme de ti de nuevo.

Ya lo has visto, estudio polaco y la razón fue poder entenderme del todo contigo. Es mi manera de hacer las cosas, de cuidar a las personas que me hacen y que me han hecho sentir algo y tú, estás entre ellas. Mi polaco es muy básico pero la razón para estar en el escritorio de la recepción estudiando eres tú. No dejo de ser un chico español que está en una recepción estudiando polaco para comprender del todo a la chica especial. Ya tengo el A1 en polaco, ahora me saco el A2 y el próximo semestre voy a por el B1.

Quiero que tomes consejo porque la próxima vez que sientas algo por una persona, no se puede estropear, simplemente deja que todo surja y no digas a la primera “No podemos ser una pareja”, ya que, desanima mucho a la otra persona incluso haces dudar a la otra persona de si es posible algo contigo. Simplemente déjalo, el tiempo dirá si ese alguien especial es de España, Grecia, Italia o de cualquier país. De la misma manera, otro consejo, si de verdad estás empezando a sentir algo por alguien, el “tener sexo” se convierte en “hacer el amor”, el “te estoy esperando” se convierte en “te quiero” y “te quiero” es una palabra que debes guardar para ese alguien especial o por lo menos para el que crees en ese momento que es tu alguien especial.

Ten por seguro que yo nunca he hecho sexo contigo ni mis besos fueron regalados. Hice el amor contigo y te besé queriéndote. Recordaré la vuelta a Polonia como el “no me lo creo, estoy aquí de nuevo contigo”. Lo conseguí, tengo trabajo en Polonia, acabo la carrera aquí y tenía ilusión de pasar el tiempo enamorado contigo. No te lo voy a negar, siempre te lo dije, tu mirada me decía algo que tu boca no pronunciaba y probablemente era un “te quiero”. Dilo cuando lo sepas porque a mí, me hubiese hecho el hombre más feliz del mundo.

Yo, en esta historia, he perdido mucho por el camino pero soy fuerte, quizás mi camino está en Polonia porque no me queda otra opción y ahora mismo es lo mejor que tengo.

Seguramente en España, estas navidades, la gente me verá cambiado, más maduro y todo porque no dejo de ser un chico cansado de no hacer nada en su país, estoy en busca de mi suerte. He madurado y he crecido con Polonia. Pensaré mucho en ti. Guardaré todos esos abrazos y esos besos en mi corazón porque después de todo esto, sigo enamorado de ti.

Lo siento, por ser un chico que basa sus movimientos en sentimientos. Lo siento por ser así. Simplemente quiero que me recuerdes como aquel chico español que intentó mantenerte en una nube y estar a tu lado. Me daba igual que hablases polaco y no te entendiese nada al principio, era y soy feliz viendo como eras feliz en tu día a día con tus amigos. No quiero decir que me halla rendido en esta historia pero ya sabes lo que siento por ti.

No te preocupes, nunca dejaré de hablarte, tu serás de las personas que siempre sepa de mí. Por mi parte, estoy seguro y confío que has aprendido conmigo. Serás feliz a pesar de este pequeño error, la vida no te maltrata por un error. Te veré por la calle o por el sitio que trabajas, siempre te preguntaré y te saludaré con mi mala pronunciación en polaco. Será divertido : )

Y cuando vayas este verano a Grecia, pásatelo genial, disfruta y sigue siendo como eres. Una mujer, porque ya no eres una niña, eres una mujer trabajadora que sabe llevar todo hacia adelante y además lo hace para vivir su vida y buscar su felicidad. Es lo que realmente aprecio de ti y probablemente lo que más me enamoró de ti. Me encantas.

Por mí, no te preocupes, tengo mi sentimiento, no soy una roca, soy bastante fuerte y créeme, te entiendo perfectamente. Entiendo tu cultura, tu forma de pensar y tu todo.

Solamente decirte que me siento orgulloso de tu país. Tenéis mucho que enseñar al mundo. Siempre Polonia será la bandera que esté al lado de la mía. Me encanta tu cultura, tu gente, vuestra forma de vida, vuestro todo. No dudes que cuando en España hablen de Polonia como un lugar de sólo tomar fiestas siempre estaré ahí para decir lo buenos que sois, lo bueno que podéis dar al mundo. Me arrodillo ante Polonia y su forma de vida que, aunque halla mucho frío y mis manos siempre estén frías a pesar de llevar guantes: la nieve y la lluvia me han dado momentos románticos con una chica que conocí el año pasado. Eres inolvidable y especial.

Sé que te cuesta ser romántica pero sé que lo eres.

Darte las gracias, mi amor y mi sentimiento.

Te quiero y verte significará… eso… quererte para estar contigo siempre. Te quiero y te guardo en el mejor de mis recuerdos.

Sé feliz. Nos vemos en los recuerdos.”

Y así acabó la historia. La historia de una pareja anónima, donde la cultura, el miedo y el sentimiento no pronunciaron ese te quiero que pudo salvar sus mundos.

Un te quiero a no pronunciar es una historia que se termina por miedo.

Cuando las sonrisas y las miradas han sido mentiras, el mar se convierte en un desierto, el sol se apaga y te recuerdan lo sólo que puedes llegar a estar. El te quiero se convertirá en una guerra perdida donde es difícil mirar a los ojos del enemigo. El enemigo que amaste.

 

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