No huyas cuando quieras

Nota del autor: A veces nos embaucamos en aventuras que nos hacen vibrar y a la misma vez nos asustan porque son tan reales… No nos creemos que la estamos viviendo, como si creyésemos que ese regalo que nos han dado no nos lo merecemos pero que, sin embargo, nos hace sentir bien. Hablo de esa persona que hemos querido, que tenemos en mente y que por una extraña razón ya no está. Huir huimos, sin razón alguna, siendo la salida fácil quedarse y querer. Nos complicamos la vida con el miedo de la duda y el egocentrismo de nuestra alma libre.

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Un fuerte saludo.

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La música acompañó todo el paseo por la playa. Por el tímido vaivén de las olas, bajo sus pies, se entremezclaba una buena partitura; desde un desconocido silencio hasta una melosa blanca llegaron a conocerse. Sin darse cuenta, tocaban en una orquesta que pasaba, eran dos pentagramas colocando notas que tocar ¿Quién llevaba la batuta?

Percibían las notas cuando tenían tiempo para pensar. Pensaban y mezclaban fantasía con ilusión, se miraban sin mirar y sentían sin pensar. Como si todo hubiese estado preparado con antelación o como si supiesen, desde años atrás, que tenían que mimar aquello. Sin saberlo, estaban dos, ellos dos y llevaban algo de tiempo entremezclados.

Mezclaban fantasía con ternura viviendo su historia que, a diferencia de los demás, no se olvidaban de apretar las manos más fuerte cuando uno de ellos se le olvidaba qué soñar o cómo soñarlo. Podía caer cualquiera pero uno miraba para que ninguno se quedase atrás.

Se miraban sin mirar porque sabían donde estaba uno y donde estaba el otro pero eso no daba para ignorar a sus ilusiones inciertas. Caminos que se juntan que harían dudar a la clave de sol más golosa.

No querían pronunciar “amor” pero se morían por querer.

Pensaban sin pensar. Era inmaculado, puro y, a la misma vez, estremecedor – así era su forma de quererse querer -.

Se encogían sutilmente bajo la luz de la luna y trasnochaban sin cesar. Cuando la noche era oscura y el sol asomaba mimaban sus notas. El pentagrama se podía hacer más cálido pero se separaban por la barra de un compás del tiempo, cambiaban de ritmo para querer que aquella luz blanca siguiese como el primer día.

El único obstáculo que encontraron fue tal cual; cambiar el ritmo sin necesidad. El tiempo no estaba siendo su enemigo (ellos creían que sí) sino que era aquel quien pone las cosas en orden: El corazón en el cielo, la cabeza en la Tierra y sus almas en el paraíso.

Ya no hacen camas como las de antes, las de ahora se quedan vacías. Su cama quedó vendida a la soledad, vendida al tiempo sin que nada ni nadie le pesase encima, su decisión quedaba viva pero su ambición había muerto.

Lo inmaculado se convirtió en peligro, lo puro en miedo y lo estremecedor en adulto.
Su querer se convirtió en más querer…
Sus vidas se convirtieron en laberintos…
Sus ojos transformaron lo infantil en cruel…
Sus lágrimas transformaron la ciudad…
Y, sin embargo, todo pudo ser más fácil: Quererse y no más.
Ahora, eran la cuerda deshilachada que estuvo una vez unida.
Se lamentaron, nacieron ascuas, remordimientos y cambiaron odio por querer.

La duda de lo que fue y pudo ser. Así fue su silencio eterno.

No hizo falta hablar, no hizo falta discutir, no hizo falta esclarecer nada, no hizo falta demostrar, no hizo falta tocar más música, no hizo falta mirarse, todo fue más fácil y difícil a la misma vez…

Tan sólo… Desear con impotencia y huir….

Huir queriéndose.

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3 thoughts on “No huyas cuando quieras

  1. «No querían pronunciar “amor” pero se morían por querer». Me ha encantado. Es una lástima que, muchas veces sin saber cómo ni por qué, acabemos separándonos de las personas a las que hemos querido.

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    1. Muchas gracias Narshel por tu comentario 🙂 La vida nos pone en juego o el juego nos pone en la vida, cada uno lo ve a su manera y los puntos de vista son ricos pero los miedos y las “tonterías” hacen que nos perdamos capítulos de nuestra serie.

      Un fuerte saludo y, de nuevo, muchas gracias por comentar 🙂

      Liked by 1 person

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