¿Cuánto cuesta tu sonrisa?

Notas del autor: El precio de las sonrisas ha variado mucho. En pleno Siglo XXI las usamos para todo, incluso como moneda de un cambio que se viste de miedo. Eran tiempos más fáciles cuando se dijo aquello de

“La sonrisa es el espejo del alma”. 

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Espero que os guste, no os olvidéis de comentar o suscribiros. Compártelo, es gratis, y quizás conozcas a alguien que se sienta o se haya sentido así. También estás invitado/a al resto de mis redes sociales 🙂

Un fuerte saludo.

Nos vemos en los recuerdos.

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¿Qué os gusta más?

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Mi blog se encuentra en transición, van a surgir unos cambios en las próximas vacaciones navideñas, tengo una idea de más o menos cómo va a quedar el nuevo diseño. Ahora mismo con el trabajo y el día a día no me dejan del todo dedicarlo aquí pero siempre intento guardaros un hueco, ya sea comentando o posteando alguna locura de las mías.

Quiero que seáis partícipes de esos cambios, es una manera de hacer este pequeño rinconcito de internet más vuestro, que sirva de lugar no sólo para leerme sino para compartir nuestra inspiración más allá de nuestras bibliotecas de música o nuestros teclados.

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Los delirantes

El mundo parece un lugar inhóspito, arriesgado y automatizado donde la gente no da por los demás, cada uno guarda su historia, sin compartir ni pedir ayuda – es sobrevivir en una soledad – pero hay algunas anécdotas que se cruzan, fruto del destino y capricho del amor son. Es, a veces, cuando ocurren historias hermosas entre nosotros las que nos hacen recordar la humanidad que todavía fluye por nuestra sangre, es cuando inmovilizas al mundo peligroso, gélido e insensible para convertirlo en una historia que devuelve la fe en ti mismo, para que el mundo cobre el sentido que tiene: como el lugar donde guardarse con alguien para ser feliz.

Es increíble que mucha gente afirme que no cree en el amor, que se apaga en cuestión de horas, que es efímero, increíblemente difícil de entender y de explicar. “Lo llamaban loco” pero cuando la ilusión es lanzada en la misma dirección que la tuya, te cuestionas tu propia existencia, incluso tus sueños se marcan en una nueva meta, algo cambia en ti y quieres hacerlo. Dar un beso y una mirada sembrada de ilusión, creedme, a día de hoy es un milagro del que no puedes pasar. Un milagro que traigo en forma de relato. Continue reading Los delirantes

Estoy hecho de ti

Sacó el orgullo afuera y apareció su llanto que acompañó la frase de sus labios:

“Créeme, me importas”

Acepté que voy por un camino, ella por otro, pero el pensar en nuestro mutuo amor inspiraba mi futura personalidad. Te das cuenta con el tiempo.

Lo más precioso de mi memoria, lo que tengo guardado para mí, será la calle donde me vi besándote y tú, seguramente, acompañarás la imagen, ya que la calle se impregnó de ese beso, pasaremos, dejaré mi recuerdo y tú lo completarás también al pasar. El recuerdo del amor es como una fotografía en un albúm llamado vida. Cada vez que lo abras me verás, te veré, pasarás por la página que marcó el latido de nuestro pentagrama y recordarás quién fui para ti, no por la persona sino por el valor que me diste.

Ya sólo nos queda aceptar de quién estamos hechos porque lo confundimos, no estamos hechos de algo sino de alguien.

Te quiero tardío

Ella no se esperaba nada. Tenían que verse en un encuentro algo amargo. Esta vez había que hablar mucho, sobretodo, por la discusión de días anteriores. Su historia era un chocolate amargo que cuando lo mordían les recordaba que el gusto es diferente al chocolate con leche, eran y son una historia con miedo.

El chico había preparado una carta para ella. Necesitaba dar portazo a aquella relación, le estaba consumiendo por dentro. La nobleza de las palabras y de cómo lo habían educado le llevaron a ello: escribir una carta. Siempre lo hacía, cuando notaba que una relación de amistad o de amor se estaba acabando. Él lo sentía, había llegado el momento.

La razón de este tipo de cartas es que, el muchacho, quería demostrar al mundo la otra parte que nadie ve. La parte en que sigue habiendo gente buena que no vive con frío y miedo. Era una manera de hacer enseñar que podía aprenderse de aquello que, aunque lo suyo se había acabado, había que dar la moraleja de la relación sino, esa historia no significaría nada.

La chica triste recibió en sus manos la carta:

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¿No os parece increíble?

Quizás la fe ha quedado algo anticuada pero aún sigue existiendo. La fe es algo con lo que tenemos que convivir. Hay gente que le gusta reconocerla y a otras que no. Yo soy de los que dice que la fe es algo muy íntimo, algo tan íntimo que responde a un dios que nosotros mismos creamos. Ese dios es tu razón, te mueve a rezar en las acciones que haces, en confiar en ti mismo y a poner los acentos en las palabras que conforman tu historia. ¿No es increíble que tu propia vida responda a una gran novela?

La música de tu vida, quizás las notas más importantes, la dan aquellas personas con las que decides compartir la mayor parte de tu tiempo. Tienes algo en tu interior que mostrar, que enseñar y dejar a las personas disfrutar con tu magia. Nacemos desnudos, nos invitan a vivir de manera independiente para acabar muriendo solos. ¿No es increíble que siga habiendo gente que confíe en vivir juntos?

Vivimos en un mundo que, sin armonía ni paz, se mueve bajo la música de unos violines que suenan deprisa. Haciendo de todo ello un mundo horrible incluso inhabitable. La vida hecha supervivencia, dicen algunos. ¿No es increíble que bajo ese mundo se encuentren miles de historias fuera del alcance de tu mirada?

Pero, aún así, el mundo se sigue moviendo. Con música o sin música. Con fe o sin fe. Con soledad o alegría. Con razón o sin razón. Se mueve despacio dando saltos gigantescos en cualquier vida.

El mundo se ha quedado pequeño para el amor pero aún sigue habiendo montañas que se están moviendo por esa razón.

¿No es increíble?

Lo increíble es ver, tocar y sentir. Y nadie se ha dado cuenta de eso.

Como una nube que estuvo en su cielo

Resulta bastante esperada la humildad, la honestidad en cada uno de nosotros, de lo que sale de dentro de nosotros, de ti, de mí, de aquel o aquella; son las pequeñas nubes que van pasando de cielo en cielo, de persona en persona.

Somos una nube con buenas intenciones, algunas nubladas que nos nublan (perdonen la redundancia) y cada una de nuestras buenas acciones son las motas de polvo que conforman nuestra pequeña (o gran) nube.

De la misma manera que debes preocuparte cuando tu cielo está demasiado nublado, lo deberías también cuando te falten nubes.

Da igual que tu nube sea pequeña siempre hay tiempo para engordarla y llegar a ser una gran nube, sólo hay que hacer lo correcto: el bien, lo que nos diferencia, lo que pienses que es correcto, empezando por ser honestos con nosotros mismos.

Cuando conozcas a un cielo nuevo y te toque hacer de nube, quédate sin miedos, disfruta el momento con ese cielo, con ese sol que te está prestando, sonríe, llora, alégrate porque tienes una instancia por un tiempo o quizás ya para toda la vida. Aprovecha ese cielo para engordar tu nube, para que tus motas de polvo se merezcan esa instancia. Sé buena persona y consigue aunque sea que ese cielo esté más de 1 semana (o el tiempo que haga falta) encendido por su sol, que tú seas la culpa de esa luz.

Pero cuando sepas, cuando seas honesto contigo mismo y sepas que tu tiempo en ese cielo ya ha pasado, muévete. Cada uno tenemos un horario, un horario que alguien pone y que cada uno debe saber cuando tu tiempo es el que ha terminado y debes marchar como nube. No hace falta que diga que ese horario no son simplemente unos números que marcan una hora – son algo más – : hechos, personas, momentos, situaciones o sentimientos. De ese horario hablo.

Quizás estés cogiendo demasiado cariño a ese cielo y consigas sentir amor, quizás el mismo tiempo físico que os acompaña día a día no te deje estar más ahí o simplemente ya ha pasado, será cuando te sinceres contigo mismo, reflexionas y decidas marchar, una marcha que para nada es triste, es natural y buena.

A veces puede ser que la realidad que piensas es bastante distante a la realidad“realidad” porque, quizás en otra vida, en otro camino, tu seas la nube principal de ese cielo pero esta que te ha tocado no ha sido.

Es conocer la conmoción y la frustración de lo que tú, como inocente nube, crees y no es, y aún así, diferénciate del resto, no des pataletas ni te hagas notar, serás un pesado y sólo lograrás nublar ese cielo que hace un tiempo lograste encender, como digo, sé honesto contigo mismo y con el cielo de esa persona.

Y cuando tu tiempo halla terminado, no olvides en que cielo estuviste porque fue maravilloso esa instancia que te regaló esa persona, no lo dudes en ningún momento, disfrutaste haciendo las mil y una tonterías que hicieron que su sol brillase por algo más que una hora, con eso debes de estar satisfecho.

No hace falta que dejes una carta, ni siquiera intercambiar una pulsera o hacer un regalo cuando te toque marchar, créeme no la necesita, simplemente haz una foto de tu nube y cuélgasela en su cielo, para que te recuerde cuando ya no estés.

Será muy conmovedor cuando pasen los años y ese cielo pregunte por aquella nube que pasó.

Y más conmovedor será cuando esa nube de buena honestidad y buen hacer eras tú porque para entonces tu nube será más grande.

O quizás ese cielo te vuelva a reclamar para quedarte para siempre.

Sé honesto contigo mismo.

See you in memories.